La cápsula se separará y girará para que su escudo térmico resista el calor del reingreso, protegiendo así la integridad de los astronautas.
A 40.000 km/h, la nave enfrentará 2.700 °C (la mitad del calor solar) al cruzar la atmósfera, un desafío térmico extremo para su estructura.
Al descender, la nave reduce drásticamente su velocidad hasta los 480 km/h, preparando el terreno para las fases finales del aterrizaje.
A los 7.600 metros se activa un sistema de paracaídas que se despliegan en secuencia para estabilizar la cápsula y disminuir aún más la velocidad.
Los astronautas amerizarán suavemente en el Pacífico, cerca de California, donde un equipo de rescate los recibirá para completar la misión.